domingo, 12 de mayo de 2013

poemas de la quietud (percibiendo El Fulgor)

Sentirse lector por encima de todo, asomarse a esa obra en marcha que es la literatura, como se asoman los ancianos a las obras inmobiliarias que desbaratan el urbanismo y la poesía brusca de la ciudad, intentando recomendar una coma o la reescritura de un párrafo como si tratáramos de advertir de la inseguridad de un andamio. Después regresar a la caverna fragante de la palabra para intentar modelarla a imagen y semejanza de nuestros sentimientos, demiurgos de nada, aprendices de brujo.


Es entonces, al escribir, que te recuerdas lector y comprendes que pueda existir...

...el fulgor! (canción del mismo nombre, obra de Nacho Vegas, al final de esta entrada)

a David González
que trabaja con las manos manchadas de barro y luz

Agazapado
a la sombra de su sombra,
encorvado,
enredado en humo y silencio,
intentando morder con labios de furia y tiempo
esa sensación,
ese momento
que ensuciará el amanecer de la página en blanco
Solitario
pero nunca solo
Y nosotros esperando su fulgor de metáfora y verbo
para sentirnos factibles,
vivos entre tantos muertos,
menos prescindibles,
bienaventurados,
menos ciegos

5 comentarios:

  1. Agazapados a la sombra de tu sombra estam8s nosotros

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Sensacional trepidante y húmedo como el sudor salitre del creador noctámbulo y solitario que nunca solo
    Un placer

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  4. Pablo he eliminado una vez mi comentario porque el ordenata traidor se come una palabra,yo escribo:

    creador noctámbulo y solitario que nunca está solo

    y por dos veces se ha comido el está ¿significará algo???

    Besos

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    Respuestas
    1. duendes cibernéticos que no logran romper la magia de tua palabras y tus sentimientos...beso!

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te escucho...