martes, 24 de marzo de 2026

jilguero de perfil contra la suerte

«El lenguaje es una piel: yo froto mi lengua contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo».
Roland Barthes

coreografían cuerdas vocales lontananzas, anaqueles de un pañuelo rimando las formas de ese viento murmurado hacia adentro en el hueco que deja la luz cuando palabra

no por mentir la carcoma fulge menos nítido el tronar de las noches memoria, las respiraciones hondas, los límites de la piel, el mordisco en la clavícula y el masticar lo siempre fresco


tal cual humedad de verbo dictado al albur del mágico desvelo, inmenso en lo cierto de la respiración detenida cuando el penúltimo intervalo de lo siempre doble o nunca nada 


pero atesoro días como milagros: aleluyamente, me sonríe y casi grita Munay, ¡acabo de inventarlo!, después de disfuncionarle con mi voz toda suya un navajazo de Vallejo


fueron versos, pero perdí el ritmo porque acabas de reinventar falanges que, occipitales, amansan el recuerdo de un perfil anfibio adumbrando contra las paredes antónimos de escapada


qué buscas papá un libro un lenguaje no sé tal vez agua olvidaste rellenar la botella tal vez noche tal vez caricia tal vez voz o un trago de aliento ya voy a lo hondo no temas ya duermo




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te escucho...