coreografía de cuerdas vocales, lontananzas, anaqueles de un pañuelo rimando las formas del viento no menos falso por murmurado hacia adentro en el hueco que deja la luz cuando palabra
no por mentir la carcoma fulge más nítido el rayo engañoso de las noches memoria, las respiraciones hondas, los límites de la piel, el mordisco en la clavícula y el mordiente de lo fresco
tal cual humedad de verbo roncado cuando el mágico desvelo, inmenso en lo cierto de la respiración detenida en el penúltimo intervalo de lo siempre doble o nunca nada
pero atesoro días como milagros: aleluyamente, me sonríe y grita Munay: ¡acabo de inventarlo! después de disfuncionarle con mi voz toda suya un navajazo de Vallejo
eran versos, pero pierdo el ritmo porque acabas de reinventar falanges que, occipitales, me amansan el recuerdo de un perfil anfibio escupiendo contra las paredes antónimos de escapada
qué buscas papá un libro ya no sé cuál elegir tal vez agua olvidaste rellenar la botella tal vez noche tal vez caricia y un trago de aliento ya caigo en lo hondo no temas ya duermo

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te escucho...