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martes, 14 de abril de 2026

pranayama gestual

«Se trata ahora de un hueco donde ocurrió el prodigio...».
José Hierro

Costura reversible de una calavera. Bandera pirata de la plena sonrisa. Máscara de puerco que recién ha hozado el barro limpio del milagro. En él ha hecho nido el crujir hélices de libélulas metálicas. Mariposas lo han rondado por trazarle pestañas a sus miradas de brisa, gaviota y jauría. Escarabajos han apelmazado lágrimas mejillas abajo. Pintura mapache del amanecer. Cuando la lumbre se despista. Tapiz de pupilas en que plantó rodillas el barro. Broma que ruboriza a los espejos. Reducto otoñal de mis cabellos. Cuando el labio todo sur de tan contrariado. Ha sido cautiverio de no pocas manos. Mechones de arena le han renombrado en calma los párpados. Noches que en jugo lo han embalsamado. Reptil sorprendido bajo luz de verbena. Ventisquero de los años. Expresión indecorosa del puñal que escarba el vientre en autopsia bella y trémula. Engranaje de gozos y daños. Músculo extirpado a un muslo para disfrazarlo de mandíbula. No aprendió a aparentar y quedó contra el espejo como pan desmigajado. 

Mi rostro.

José Hierro por Alberto Schommer, cortesía de la red


domingo, 12 de abril de 2026

mudras occidentales

«... esa estrella doble en que terminamos».
Francisco Umbral

Han visto aflorar entre sus líneas la voluble partitura del universo. Han desgarrado carne y han sido lamidas por algunos animales. Han despreciado los números y sus cuentas han logrado ser innumerables. Han buscado anzuelos en que clavarse sólo por ver si la tregua. Han acariciado sangre y me han tiznado de pulpa los labios. Han perdido una palabra en la punta de la lengua. Se han cuestionado su propia existencia mientras sepultadas en vientre. Me han tapado los ojos para que no escuchase el miedo. Laringe múltiple en que se expresan mis arterias. Se han soñado arte ensuciando el lienzo de lo ingobernable. Incapaces de sostener un arco pero hábiles esquivando flechas. Han tecleado suicidándose una y mil veces. Tal vez por eso se sienten invencibles cuando inútiles, como asimilando artritis, artrosis u orfandad de tacto/abecedario. Con sus terminaciones como anémonas nacidas de los mares que nos bañaron. No aprendieron a caminar y llegaron tarde a todos los cumpleaños. 

Mis manos.

Francisco Umbral por Alberto Schommer, cortesía de la red