a Gazzano
se cometen fechorías, por la noche y a plena luz del día, qué luz, me pregunto cuando todo es yermo de fulgor y el único brillo que me sonríe es el de una navaja muda de dentadura, quizás para abrirse una lata de mejillones en conserva recién extirpada del Mercadona más cercano, bien hecho, me digo, le digo al mendigo al que no quiero llamar sin hogar ni ninguna de esas otras majaderías con que quienes pueden vivir cada día despreocupados de facturas y aledaños pretenden engolar sus discursos a pie de barra, o al calor reflectante de un televisor mientras surfean la marea del turismo low cost sin dejar de alimentarla y pensando únicamente en lo más positivo para su bolsillo de las consecuencias, a pesar de que estas sean, siempre, inevitables
sé que se cometen fechorías y, desde mi pequeñez sé que tipos vestidos con trajes dos tallas por debajo de su propia bajeza se pasean por galeras restallando el látigo contra la espalda negra del esclavo, y tipas mal confeccionadas se disfrazan de alta confección para acudir a la oficina habiéndose previamente masajeado las rodillas, porque sí, en esto también soy políticamente incorrecto, política y corrección son antónimos y trabajo esclavitud y ya quisiéramos trabajar trabajándonos el alma día a día, desperdiciando desayunos copiosos entre los dientes y descorchando botellas y sonrisas sea cual sea el alcohol o zumo que aquellas puedan contener, pero sin continencia beber de ellas, beber y comer: comed y bebed todos de él, porque este es mi cuerpo huérfano de labios y dientes
luz del atardecer, se cometen latrocinios y felonías, se dispensan burritos y un burrito cargado de la plata que olvidó Juan Ramón deambula aeropuertos sorteando miradas como sortean sierras sin escarpadura los que soñándose idéntico futuro quedaron allá lejos, en el pueblo, en esa villa de la que nunca se escapa por más que se quiera uno imaginar adentrándose en un nuevo mundo de billetes como oleajes trasegados hasta llegar allá donde nadie te quiere y la vida muere enlatada en una lata de conservas que con uñas de años venideros rebaña un mendigo mientras otra vedette se sueña danzando al son de los chasquidos millonarios y el pelotón de fusilamiento sólo apunta al tipo que no se vistió de negro pero cuya piel no conoció otro color
qué agrio, qué dolor, qué sinsentido todo esto y más cada vez que pienso lo que ya sé, que después de escribir utilizaré mis dedos para soñarte la garganta cuando le arrancaba notas musicales a mi desafinar preparando el primer bocado de la mañana, qué mal está todo, podría imaginar mis garras arrancando la glotis al potentado, pero ya ves, a pesar de la pena que me da tanta pobreza, tanta injusticia, ahora sólo pienso en la última calada y en cómo, a pesar de las estrecheces que imponen soledad y ausencia, me acogerá con caricia de sudor de ayer esta cama a la que le sobran decencia y sábanas oscuras, a la que le faltan vicio y latido y que se mueve ahora, como marejada que atesora tormentas y remueve en el primer café, hasta el infinito, la cucharilla sólo porque tú le faltas
se comenten fechorías y alguien roba fotos y también frases esparcidas entre tanto amor cuando se comunica, porque eso también es Poesía y ahora sólo pienso que debo dejar de pasear por el barrio y reprimir mi yo más panfletario

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te escucho...