«Abro los ojos en lo oscuro: solo
yazgo, desterrado en la noche».
José Manuel Caballero Bonald
Pareja de baile a que los años pierden el ritmo. Miseria y pureza las habéis barrido, como Scorsese en travelling alocado. Se rev/belan fieros, en el cuarto oscuro de vuestro envés, los fotogramas de la Belleza. Aún digerís la decadencia. Confundís las distancias. Sorprendéis pinturas de guerra cercando vuestra posición cuando el nuevo día muerde espejos. Heredasteis una lágrima que distorsiona el concepto cristiano de esperanza. Pero mantenéis la fe porque habéis contemplado el perfil más benévolo de un dios. Sois el guardián del lomo en descanso de mi hijo. Recorristeis horizontes violentando fronteras. Siempre cambiando el cristal por ver si los fantasmas con forma de letra lucen mejor. Ya no combáis pestañas. Pareja de cartas trucadas, perdéis la partida, cada día, en una nueva página. La recorréis una y otra vez para ejercitar una memoria en proceso de demolición. Sois el acordeón de lo vivido. Aprendices de pintor cinquecento. No alzáis el pincel porque sólo vosotras sabéis que Venus sigue naciendo.
Mis pupilas.

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te escucho...