«Amarte como un animal es puro miedo».
Angélica Liddell
Coricancha de lenguas que se aprendieron a pronunciar en otro idioma. Vascellum o vaixell cuando todo velamen ansioso de viento. Navegación en que se acuna la vida cuando deja de ser sueño. Pértiga del espacio tiempo. Sarcófago del deterioro, la fiebre y el crujir de huesos. Máscara de la melancolía. Inventario de dragones. Elixir del verbo disecado. Pariente lejano que se frota cada mañana, bajo la ducha, el desaliento soñándose un nuevo comienzo. Braille de tus dedos. Aquí vértices, más allá simas que me rescataron el deseo. Tienda de campaña que regaló fados atlánticos al danzar en que desmadejaba su vientre el universo. Luna llena de mis noches. Sendero de lunares, fuiste recorrido por uñas como volátiles tacones afelpados. Nectarina de jungla breve te soñaste cuando amachetaron tu vello. Grieta de zarpazo y violín, caja de música que atesora todos los acordes. Alfombra de lirios que cartografían la vida cuando en pos de una caricia. Gajo de un momento que por siempre se sabrá mordido.
Mi piel.
Mi piel.
![]() |
| Francis Bacon despellejando latidos |

No hay comentarios:
Publicar un comentario
te escucho...